El error está en puntuar
Desde bien pequeños somos capaces de distinguir las puntuaciones. Quizás sea porque las usamos a menudo para catalogar casi cualquier cosa. Y este sistema aprendido desde la infancia nos lleva irremediablemente a la comparación. En nuestros años de colegio ya nos comparábamos unos con otros según las calificaciones obtenidas; mejor nota, mejor estudiante.
La vida me ha enseñado que estamos muy equivocados en hacer caso a las puntuaciones. Volviendo al ejemplo anterior, no es mejor estudiante quien mejores notas obtiene; hay múltiples factores que influyen en el resultado: situaciones personales, un buen/mal día, capacidad innata de cada uno, etc. Y además, tenemos que contar con la subjetividad del que califica, al que un estilo le puede atraer más que otro.
A pesar de que no me parece el mejor sistema, hay que decidir si los alumnos están preparados para avanzar en su educación; además, el esfuerzo y constancia pueden llevarles a superar estas pruebas. Pero el caso de las puntuaciones en los vinos, que es del que quiero hablar, es muy diferente.
Surgió la moda de puntuar los vinos. Si la cosa se hubiese quedado ahí, no habría problemas. Pero además se empeñaron en dar muchísimo valor a esas puntuaciones. Tanto que tener más puntos significa tener más opciones de éxito y ventas. Claro, como estamos acostumbrados a asociar la mejor nota con el mejor, los que no han obtenido calificaciones muy altas salen mal parados de la nefasta comparación.
Cada vino es un mundo y tiene múltiples circunstancias que lo hacen diferente. Detrás de cada uno de ellos hay una o diversas variedades de uva, una climatología, forma de elaboración, trabajo, etc., que los hacen únicos. Simplificar todo eso en un número me parece un gran error. Un gran error que además condiciona a los consumidores.
Una persona muy querida me dijo una vez: ‘Tu eres tú y tus circunstancias; yo soy yo y mis circunstancias’. Y así es; además de que cada uno de nosotros tiene gustos diferentes, el mismo vino puede generar recuerdos muy diferentes en función de las circunstancias. Porque yo, como humilde consumidor, busco en el vino sensaciones y lo asocio a buenos momentos; lamentablemente creo que hay mucha gente dentro del sector que se olvida de esto.
Así que amigos, haced vuestra propia lista de favoritos (sin puntos!) y confiad en vuestro gusto, que será el que realmente os haga disfrutar.